Villa Saboye. La “máquina para vivir”.

 

Este clásico diseñado por el arquitecto suizo Charles-Édouard Jeanneret-Gris, más conocido como Le Corbusier, se emplaza una zona residencial de Poissy,  a las afueras de París. Está considerada como una de las mayores aportaciones de la arquitectura moderna del siglo XX. Fue un encago del matrimonio formado por  Pierre y Emilie Saboye, como vivienda rural de fin de semana para ellos y su hijo Roger.

En medio de un claro, rodeada de vegetación, la barrera natural proteje al ocupante del inmueble del entorno, aportándole privacidad y aislamiento acústico, lo que se traduce en un estado de armonía y tranquilidad para el usuario.

Su estructura se ejecutó  en 1929, pero el conjunto de la obra no finalizó hasta 1931.

En esta época de posguerra con aire de renovación existe una gran influencia del Movimiento Moderno de arquitectura, tanto en el diseño como en el arte, que se caracteriza por el uso de materiales de nueva aparición, así como por buscar nuevos conceptos de funcionalidad y estética que rompan con lo hecho hasta el momento, ajustándose a las nuevas necesidades de la sociedad. En ese momento lo divino es sustituido por lo racional, asumiendo los avances tecnológicos e industriales para mejorar el modo de habitar.

En el camino hacia esa esta búsqueda de cambio, de renovación, de desprenderse de lo tradicional…, Le Corbusier desarrolla otros diseños como la Villa La Roche (1923), Villa Stein (1927) o Villa Cartague (1928), de las que extrae aspectos como la asimetría de los interiores, los recorridos entre espacios, las geometrías y la estructura esquelética, aunandolos todos ellos en la Villa Savoye.

La abstracción de la Villa Savoye de su contexto físico hace posible su integración en el contexto industrial y mecánico de la época, definiendo así la casa como una entidad mecanizada, en la que el diseño adquiere cualidades innovadoras inspiradas en la industria, buscando la eficiencia.

Este diseño responde meticulosamente a los “cinco puntos de la arquitectura” de Le Corbusier, que no son otra cosa que la interpretación en una nueva época de “Los 10 libros de Arquitectura” de Vitruvio (S. I a.C.), importante manual instructivo para arquitectos.

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“Los 5 puntos de la arquitectura”

Estos 5 puntos de la nueva arquitectura consisten en:

  • Los “pilotis“: el edificio descansa sobre pilares en planta baja, dejando la mayor parte de la superficie libre de ocupación, en contacto directo con el paisaje.
  • La planta libre: este tipo de estructura mediante pilares y pórticos de hormigón permite la eliminación de muros de carga, lo que facilita la diafanidad o libre compartimentación espacial.
  • La fachada independiente: la fachada queda desvinculada del peso de la estructura, ya no tiene función estructural, lo que amplía las posibles soluciones de diseño en cuanto a funcionalidad y estética.
  • La ventana longitudinal: como consecuencia del punto anterior, los huecos pueden adquirir mayores dimensiones horizontales, más apropiadas a la perspectiva del ojo humano.
  • La cubierta jardín: se aplana la cubierta, permitiendo su uso como jardín, de este modo se devuelve a la naturaleza el espacio robado en planta, contribuyendo además al aislamiento térmico.

Todas estas ideas que en nuestro tiempo están bastante normalizadas supusieron una gran revolución arquitectónica en su época.

 

LA MÁQUINA DE HABITAR.

acceso-vehiculo
La fascinación de Le Corbusier por las máquinas.

Le Corbusier estaba fascinado por la aparición de nuevas máquinas, en especial de los aviones y los automóviles. Consideraba que estos tenían diseños prácticos y funcionales, lo que le sirvió como inspiración para crear una arquitectura bella y  además basada en lo práctico y funcional, en lo racional.

Avalado por la revolución industrial que desde principios del S.XX estaba cambiando el mundo, Le Corbusier pretendía transformar las viviendas entendiéndolas como máquinas que debían cumplir su objetivo, que no era otro que el de ser habitadas,”machine à habiter“.

Por ello diseñó la Villa Savoye como un prototipo piloto para futuras construcciones realizadas en serie, las casas Citrohän, concebidas como viviendas que podían construirse a partir de elementos estandarizados.

 

LA MODULACIÓN GEOMÉTRICA. EL MODULOR.

Le Corbusier elaboró un sistema de medidas basado en la relación entre las proporciones humanas y el número áureo, con la finalidad de idear una medida base en las partes de la arquitectura. A este sistema le denominó Modulor. (Esta idea en cierto modo es una vuelta a las relaciones de proporcionalidad clásicas).

 

Aplicando el modulor en el diseño obtuvo las dimensiones de la edificación (doble ancho que alto).

 

CIRCULACIONES.

acceso-parcela
Circulación exterior.

Si analizamos las ditintas circulaciones que surgen en el inmueble podemos observar, como ya hemos mencionado anteriormente, una circulación rodada de acceso a la vivienda, la cual era fundamental para el diseñador, por ser el motor del proyecto, la máquina. Esta circulación rodada gira bajo la estructura de la casa, permitiendo el acceso al aparcamiento de la misma o mediante un giro de 180º la salida de la parcela.

Una vez en el interior del inmueble las circulaciones peatonales se desarrollan entorno a la columna vertebral, la rampa, eje de la circulación principal. El recorrido producido al desplazarse por la misma es pausado, permitiendo disfrutar de la integración del paisaje en el interior a través de los ventanales. Las disposición de las estancias gira alrededor de la misma, por lo que la circulación es radial desde el módulo central de rampa y escaleras.

 

 

 

DESCRIPCIÓN, PROGRAMA E INTENCIONES.

 

La sensación percibida cuando  se accede a la parcela donde se ubica, en un claro entre arboledas, es que la casa parece estar flotando sobre el paisaje, efecto intencionado por la idea del arquitecto de “máquina que se posa sobre la naturaleza”. Este efecto se consigue gracias a su estructura sobre delgados pilares que se confunden con la linea de árboles situados al fondo. A esto además contribuye el hecho de dotar a los escasos cerramientos de la planta baja de un tono verde, mimetizandolos con el entorno hasta el punto de percibir un volumen flotante.

El diseño del inmueble plantea un espacio continuo y funcional a lo largo de los diferentes niveles de la vivienda, existiendo un recorrido desde el cual vamos descubriendo la vivienda poco a poco.

En cuanto a superficies, el área de tierra ocupada por los pilares es de 408 m2, de los cuales 205 m2 forman parte del espacio interior de la vivienda (incluido el garaje). El primer piso ocupa 270 m2 de superficie útil y 138 m2 se destinan a terrazas. En el segundo piso el solarium ocupa aproximadamente 70 m2.

 

Planta baja:

 

En esta se distinguen dos tipos de fachada. Una semicircular realizada en vidrio, que envuelve la entrada principal de la vivienda y otra mediante cerramiento opaco que contiene la pastilla dedicada al servicio (lavandería, dependencias de chófer y servicio).

La idea a destacar de este nivel es su accesibilidad al mismo mediante vehículos a motor, “requisito fundamental del programa” en la época según palabras del propio arquitecto. Esta circulación es posible gracias a su estructura mediante malla ortogonal de pilares de hormigón, situados a 4,75 m unos de otros, así como a esa línea de fachada semicircular diseñada para subrayar el radio de giro  necesario para la circulación de los automóviles de época, de considerables dimensiones. De este modo se refleja la importancia de los automóviles en su diseño.(Este uso de la planta baja ya había sido utilizado anteriormente por Antoni Gaudí en la Casa Milá, popularmente conocida como “La Pedrera”, de 1906-1910, Barcelona).

El acceso principal a la vivienda se encuentra en el punto central de la fachada de vidrio curvada, frente al que se abre el hall. Desde éste, la rampa, columna verteblar de la vivienda, comunica mediante un recorrido pausado todas las plantas y estancias, permitiendo experimentar el movimiento entre los espacios. A su vez una escalera helicoidal los une de forma rápida.

 

Esta planta además alberga el garaje, con capacidad para tres vehículos, sustituyendo el espacio antiguamente destinado a las cuadras.

 

Planta primera:

 

La planta noble distribuye las distintas estancias de la residencia dentro de un espacio cúbico, donde se desarrolla la vida de la familia. Su fachada, en forma de paralelepípedo, está equipada con ventanas corridas a lo largo de prácticmente toda la longitud de cada uno de lus lados, liberando el conjunto de cualquier jerarquía, conectando el entorno con la vivienda y aportando a las estancias gran cantidad de luz natural. Esta planta se rige por la geometrización del conjunto y de los elementos que la forman.

El recorrido pausado entre las estancias y plantas ya mencionado permite, ayudado por los grandes ventanales horizontales, disfrutar de las vistas del entorno.

A priori, su disposición en “L” favorece la independencia entre zonas más públicas y otras más privadas como puedan ser los dormitorios, no obstante, su disposición alrededor de una terraza exterior conectada a la zona de estar por un gran ventanal, establece vinculación entre estos espacios. Esta misma idea se repetirá frecuentemente en posteriores proyectos de vivienda de Le Corbusier.

Como zona pública de esta planta destaca la gran sala contínua, de 86 m2, que corresponde a la sala de estar principal. Dotada de grandes ventanales en tres de sus paramentos verticales, hace que la estancia entre en contacto directo con el entorno, a la vez que restringe la posibilidad de amueblamiento, para evitar así problemas de sobrealmacenaje. Esta estancia presenta una zona de comedor junto a la despensa, otra de estar junto a la chimenéa, una de lectura junto al gran ventanal de la terraza y otra de juegos en el lateral opuesto a éste.

 

 

El otro espacio más importante de esta planta es el jardín colgante, que se corresponde con una terraza elevada  3,5 m desde el suelo, evitando así la humedad del terreno y mejorando las vistas. Es un lugar de reposo, una sala exterior que sirve de foco de luz natural a toda la casa.

 

En esta planta se encuentran además las dependencias de cocina, dormitorio de los dueños con tocador, baño y lavabo incorporados, dormitorio del hijo con baño, y dormitorio de huéspedes con baño.

 

 

Planta ático:

En la cubierta, como contraposición a las líneas rectas de la planta primera, resurgen las curvas de la planta baja, volviendo a lo orgánico.

 

Este es el final del recorrido sugerido por la rampa, que en este tramo es exterior. Es otro de los elementos principales de la villa, pues desde él se obtienen interesantes vistas, tanto de la arquitectura de la casa a través de sus propias paredes, como una imponente panorámica vegetal sobre el río Sena desde la apertura rectangular en fachada de la zona más alta, al final de la rampa.

solarium
Planta cubierta. Solarium. http://www.nocturnar.com

 

Conclusiones.

Tras una serie de intentos, esta obra refleja la inspiración del diseñador en su interés por la industrialización de la época y su aplicación a la funcionalidad del hábitat.

A pesar de que su construcción se realizó hace más de 100 años, este edificio podría confundirse perfectamente como una construcción actual, debido a su funcionalidad y a la pureza de sus líneas.

 

 

Fuentes:

http://www.cosasdearquitectos.com/

http://www.maarquitectura.com/

http://www.plataformaarquitectura.cl/

https://es.wikipedia.org

http://slideplayer.es/slide/1131244/

http://documents.mx/documents/tp-villa-savoye.html

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